Desde niña mi fuerte ha sido el arte, mis manos y mi sensibilidad. Una caminata tranquila, la espera de el momento perfecto, encontrar emociones en cosas sencillas, eso lo disfruto muchísimo! Hace algunos años dejé de pintar y resolví trabajar con mis emociones fotografiando para remplazar a la pintura. Me gusta “engañar” al espectador, que crea que una foto es una pintura, que una pintura es una foto, un reflejo como la realidad o la realidad como un reflejo. Es como un juego para mí.

La fotografía de calle es para mí un arte, un reto algunas veces: no se trata solo de tomar una foto en la calle, sino de ser inteligente uniendo cosas, esperar por los momentos, jugar  con sombras y reflejos, para hacer un contraste entre las personas en lo cotidiano participando en el ambiente que se encuentran y yo siendo una espectadora.